Además de patear, morder y tirar cosas. Suspiro.

 

Escuche, no es fácil ser pequeño. Cuando los niños son pequeños, es normal que prueben los límites, incluidos «¿Qué pasaría si le muerdo el brazo?» Es más curioso que vengativo. A medida que los niños ingresan a los años de preescolar y primaria, el comportamiento agresivo puede convertirse en una forma de expresar frustración. Claro, puede (y debería) tomar medidas para minimizar el comportamiento negativo, pero es muy probable que tu hijo siga actuando así a veces. Esto es lo que debe hacer cuando suceda (y cómo evitar que vuelva a suceder):

 

  1. Mantenga la calma.Cuando su hijo se enfade, mantenga la calma, no escale la situación con su propio enojo. Recuerde, su hijo está esperando aprender a manejar las emociones difíciles, así que no deje que sus emociones quiten lo mejor de usted.

 

  1. Consuele al otro niño. Preste atención al niño que recibió el golpe: pregunta si están bien y si necesitan algo. Diga: «Lo siento, Morgan te lastimó» para modelar el comportamiento que desea que muestre su hijo. PD: No obligue a su hijo a pedir perdón mientras todavía estén molestos o es probable que le diga una disculpa no sincera, que no hace nada para enseñarle a su hijo a ponerse en el lugar del otro niño o hacer que el otro niño se sienta mejor.

 

  1. Aleje a su hijo de la situación. Póngase al nivel de su hijo y diga algo como «Sé que fue difícil mantener la calma cuando Charlie tomó tu juguete, pero golpear duele. Hagamos una pausa hasta que nos sintamos nuevamente tranquilos». No hable ni diga mucho: su hijo realmente no podrá escucharlo cuando se encuentre en medio de una crisis. Y si su hijo está llorando, no le diga que se detenga. Recuerde, su trabajo no es hacer que deje de sentirse molesto; su trabajo es ayudarles a descubrir cómo lidiar con esas emociones intensas.

 

  1. Hablen sobre lo que hace cuando usted está enojado.Una vez que su hijo se haya relajado, recuérdeles que a veces todos se enojan, y lo importante es descubrir cómo manejarlo. Comparta lo que hace para lidiar con la ira, tal vez por ejemplo, alejarse y contar hasta 10 lentamente. Luego, pregúntele a su hijo qué ideas cree que podrían ayudarlo a calmarse la próxima vez, antes de golpear, patear, morder o tirar algo. Si no puede encontrar nada, pruebe algunas sugerencias, como respirar profundamente (¡practicar con Q-Time Buddy todas las noches ayuda!), Golpear la almohada o patearla con los pies.

 

  1. Dar una advertencia justa.Dígale a su hijo que, si el comportamiento vuelve a ocurrir, tendrá que finalizar el día de juego e intentar volver a jugar otro día. Luego siga si es necesario.

 

  1. Dirigir los sentimientos del otro niño.Antes de que su hijo regrese a jugar, pregunte «¿Cómo crees que se sintió Charlie cuando lo golpeaste? ¿Qué podrías hacer ahora para mejorarlo?» Estas preguntas abren la puerta para la empatía y a una verdadera disculpa.

 

Ayude a su hijo a practicar calmarse con respiraciones profundas con el Q-Time Buddy.